Las truculentas aventuras de la despreciable Penélope de Santa María. Cachito 8

En el cachito anterior: En aquellos días descubrí el terrible secreto que escondía Thomas y que hizo tambalear los férreos cimientos que sustentaban mi vida.

CACHITO 8

Violeta nació de puro blanco y con rasgos nórdicos, como mi madre. Dentro de lo malo, no nos podíamos quejar, visto el plan. Conseguí casi olvidar el innombrable origen esclavo de las dos niñas después de asistir durante años a la psicóloga que trataba a mi madre de las depresiones que sufría cada vez que dejaba de ingerir su dieta de alcachofas. Se había vuelto una adicta a la alcachofina.
Pero si te he de ser sincera,  el psicoanálisis y la terapia no pudieron eliminar esa desesperación que llevaba dentro. Menos mal que el destino, la fortuna y/o la casualidad me hicieron llegar una sorprendente notica. Los trasplantados de médula o sangre periférica sufrían una transformación irreversible y extraordinaria, adoptando los caracteres genéticos de sus donantes compatibles. Era como cambiar de identidad pero de la raíz misma. Eso me dio que pensar y mucho.
Mi nuevo proyecto personal empezó el 17 de octubre del 2012. Después de haber retocado mi físico hasta el límite, de atiborrarme a pastillas para disminuir la maldita ansiedad, después de descubrir que despreciaba a mis propias hijas y que deseaba matar a mi exmarido a golpes de martillo; estaba claro que debía hacer algo. Y lo hice.

Avances cachito noveno: La medicina iba a solventar todos mis problemas. También el dinero, para que engañaros.

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