Las truculentas aventuras de la despreciable Penélope de Santa María. Cachito 12 y último.

En el cachito anterior: Mi despreciable exmarido, bajo los efectos de la venganza más cruel, cambió el curso de mi historia metiendo por medio a la puta más cotizada del Raval.

CACHITO 12 Y ÚLTIMO.

Cada vez se me hace más difícil separar mis dos personalidades. Pero si quieres saber si soy feliz, solo os diré que el año que viene tengo programado otro trasplante y esta vez de una alta mandataria de la Comunidad Europea.
Ah, por cierto, la puta original  decidió marcharse de la ciudad después de sufrir unas extrañas y brutales amenazas de origen desconocido. Ahora soy yo quien regenta los 5 locales del Raval y donde mi santo papá envía a sus importantes y distinguidos clientes de Oriente Medio de visita a la ciudad Condal. Habitualmente el programa de visitas de estos ilustres y adinerados visitantes consiste en una visita guiada al Parc Güell sin previa reserva, calçotada en el Poble Espanyol, tarde de flamenco y noche de ensueño. Aquí entro yo.
Hoy tengo 45 años, luzco un cuerpo de 25 años y una mente de 30. No me hablo con mis hijas ni con mi exmarido. Tampoco con Marquitos que ha sido desheredado y repudiado por la familia. He tenido un hijo varón que ha heredado el carácter autoritario y dominante de mi padre y hermano mayor. Cuento con el apoyo indiscutible de mi maravillosa familia.
Ya veremos qué pasa el año que viene con mi segundo trasplante. Tal vez, me hago con el poder mundial. Papá, a sus 95 años,  está muy ilusionado con el proyecto de la dominación global. Hasta se ha dejado un bigotito negro muy peculiar y se dedica a adoctrinar a su maravilloso nieto.

Ho dedico especialment a una més que amiga

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